Política

TANTOS QUIEREN SER ALCALDE, POCOS QUIEREN GOBERNAR A VALLEDUPAR

Entre azules, oposición y bisagras ya hay más aspirantes que sillas disponibles. No todos buscan gobernar, algunos solo quieren parte de la repartición

TANTOS QUIEREN SER ALCALDE, POCOS QUIEREN GOBERNAR A VALLEDUPAR

En Valledupar sobran los vivarachos que amagan con una candidatura a la Alcaldía, no tanto por servirle a la gente sino por sacarle tajada, una secretaría aquí, un contratico allá. Toca leer con lupa. Aquí les partimos el tablero en tres los azules, la oposición y los que juegan de bisagra.

Arranquemos por los azules. Ahí muchos alzaron la mano, pero la cosa se reduce a dos nombres. El primero, Javier Martínez, un desconocido para el vallenato de a pie cuyo mayor mérito es ser hijo de Juaco Martínez, el señor que le pone el chulito a las hojas de vida en la Alcaldía. Papá quiere seguir moviendo los hilos del poder, ahora en cuerpo ajeno. Pero el plan no cuadra; el nombre de Javier genera rechazo hasta en las propias toldas azules, y no todos están dispuestos a tomarse ese trago.

Por eso sigue latente Elmer Jiménez, mientras otros ya tiraron la toalla. Es conocido que Jiménez fue uno de los que le preparó el telón a su jefe político para que brillara en materia deportiva; hoy, sin temor, pide que le abran campo a él. Pero los egos de siempre lo dejan en segundo plano; dizque porque su nombre es blanco fácil.

Ojo, que en el Equipo Azul hubo quien no siguió el libreto, y eso no lo convierte en oposición. Pero el fastidio con la gestión de Ernesto Orozco pesa, y ya hay quien afila el cuchillo para capitalizar esa indignación. Ahí aparece el sector cercano al petrismo que lidera Alfredo Saade, un nombre que despierta amores y odios por igual, contra el pronóstico de muchos ocupo importantes cargos a nivel nacional, con más de un acierto en su gestión, recordemos esa mediática disputa del gobierno nacional con la poderosa Thomas Greg & Sons, que permitió la implementación del nuevo modelo de pasaporte en Colombia. Si logra conectar con las bases petristas de Valledupar, arranca esta carrera con una ventaja que pocos podrán ignorar.

Y mientras unos defienden el poder y otros lo atacan, hay quien prefiere jugar de bisagra, apaciguar y sumar. Ahí está Miguel Gutiérrez, diputado del Cesar con la mirada puesta en la Alcaldía. Su apuesta es reunir bajo un mismo techo a casas políticas que a simple vista parecen distantes; su nombre no espanta a nadie y eso, en esta guerra de egos, vale oro. Tiene un palo atravesado que se llama Didier Lobo, pero ahí Gutiérrez no se raja: se mueve con el hacha en la mano, tumbando puertas en las altas esferas para asegurar su aval. Y la pelea, dicen, se le está inclinando al diputado.

Guido Castilla también dice que va pa’lante, aunque el Equipo Azul ya le cerró la puerta. Presume casta y votos, es más conocido que Javier Martínez, fue concejal y operador de peso en la campaña del actual alcalde. ¿Le alcanzará esta vez? Nadie lo sabe, pero sigue en la jugada, se habla de acercamientos fuertes con el Gobierno Nacional buscando el guiño del tigre, aunque todo indica que ese guiño no será solo para uno.

Kaleb Villalobos, viejo conocido en la comarca, sigue siendo un personaje enigmático que ya probó suerte en varios cargos nacionales, el más reciente su carrera a la Cámara. Genera amores y odios, pero tiene el don de reinventarse para seguir en la jugada. La pregunta que queda flotando ¿con qué camiseta jugará esta vez?

Cierra la lista Ricardo Reyes, que también busca la bendición del tigre. Viene de jugar un papel fuerte en la campaña de Gumer De La Peña en Valledupar, es empresario y se ha movido con discreción en el radar político local. ¿Será que esta vez sí despega? Amanecerá y veremos.

Al final la cuenta es sencilla, silla hay una sola, apetitos sobran siete ¿Cuál de estos nombres cree usted que sí quiere gobernar a Valledupar y cuál solo anda de arribista? Cuéntenos en los comentarios.