Año nuevo, vida vieja. Colombia repitió el curso, el Departamento de Estado de Estados Unidos confirmó que el país sigue descertificado en la lucha contra las drogas, la misma nota reprobatoria que ya se había llevado hace 12 meses, cuando Washington determinó que Colombia «falló de manera demostrable» en cumplir sus compromisos de control de narcóticos.
La cosa no se queda en lo simbólico. El memorando pasa ahora al Congreso de EEUU y se publica en el Registro Federal, pero ojo, ahí el Capitolio no pinta nada. Es Trump, solito, quien decide si a Colombia le amplían, mantienen o recortan los recursos, y ni el Congreso le puede voltear esa decisión.
La primera descertificación, la de 2025, llegó en la recta final del gobierno Petro, por una erradicación de coca que Washington consideró insuficiente. Ese año Colombia quedó en la misma lista que Venezuela, Bolivia, Afganistán y Birmania. Y aun así, la Casa Blanca decidió mantener la ayuda al país por considerarla «vital para los intereses de Estados Unidos», eso sí, exigiendo apretar el paso contra el narcotráfico.
Para dimensionar el golpe Colombia venía certificada de corrido desde 1998, cuando llegó Pastrana a la Presidencia. Antes de esa racha, el país también se había rajado en 1996 y 1997, en pleno gobierno Samper. Casi tres décadas después, la historia se repite.
¿Casualidad que esto le pase a Colombia dos años seguidos, o ya es la nueva normalidad?
