El pasado volvió a tocarle la puerta a Alexandra Pineda. La hoy aspirante, que intenta presentarse como cercana al petrismo y abanderada de causas de izquierda, carga con un antecedente político que no pasa desapercibido, su militancia en el movimiento Alas, organización señalada por sus vínculos con sectores de extrema derecha y cuyos principales dirigentes terminaron condenados por parapolítica.
Ese capítulo no es menor. El movimiento Alas Equipo Colombia fue liderado por figuras como Álvaro Araújo Castro y Álvaro García Romero, ambos condenados por sus nexos con grupos paramilitares. Hoy, en plena contienda electoral, ese pasado resurge justo cuando Pineda intenta mostrarse alineada con el proyecto político del presidente Gustavo Petro.
El contraste es inevitable. De un movimiento asociado a la parapolítica a un discurso que se autodenomina progresista y transformador. La pregunta que muchos se hacen es si se trata de una evolución ideológica genuina o de una estrategia electoral en tiempos donde el petrismo tiene peso en el escenario político nacional.
Porque no se trata solo de discurso. Pineda ya ha probado las mieles del poder y ha hecho parte de estructuras tradicionales que hoy critica. Además su proceder no a estado libre de escándalo lo que genera más dudas. Su tránsito político abre un debate legítimo ¿convicción o conveniencia?
#ElEsquinazo
