Comiéndose las uñas y con el nivel del susto a mil, está más de uno en la Universidad Popular el Cesar, por el pliego de cargos que le profirió la Procuraduría General de la Nación al exvicerrector administrativo de la institución de educación superior, Orlando Gregorio Seoanes Lerma, por todo el rollo que se armó en los procesos de selección de personeros municipales o distritales para el periodo 2024-2028 y donde hay un billete largo embolatado.
La Procuraduría busca esclarecer si el servidor público inició los trámites para el concurso público de méritos con el fin de elegir los candidatos para representar al Ministerio Público en diferentes zonas del país desconociendo los procedimientos internos; por lo que busca determinar si el investigado se extralimitó en sus funciones relacionados para la selección de los funcionarios o si actuó bajo el consentimiento de su jefe, el rector Rober Romero Ramírez, de quien se dice en las tertulias del esquinazo que siempre ha tenido malas mañas.
El ente disciplinario calificó provisionalmente la falta del Seoanes Lerma, como gravísima, a título de culpa gravísima, lo que aumenta más el nerviosismo del rector y otros calanchines quienes se preguntan si Orlando soltará la lengua, si prenderá el abanico o se dejará apretar solo, mientras que otros disfrutan del billete que generó el negocio.
En el esquinzo dijeron que el Ministerio Público busca verificar si la conducta del disciplinado vulneró los principios que rigen la actividad contractual y la función administrativa de la legalidad, responsabilidad y moralidad. De resultar positiva la sospecha, más de uno en la UPC puede estar luciendo las niqueladas.
